On January 29th, the 12-year anniversary of the declaration of Latin America & the Caribbean as a Zone of Peace by CELAC (the Community of Latin American and Caribbean States) in Havana, Cuba, the U.S. dramatically escalated its economic and political war on Cuba. The U.S. issued an executive order declaring Cuba an “unusual and extraordinary threat,” employing a familiar propaganda strategy relentlessly tying the island nation to designated “terrorist” groups like Hamas and Hezbollah, and geopolitical adversaries like China and Russia. This rhetoric, mirroring dehumanizing narratives used against Venezuela and Iran, aims to manufacture consent for aggression by framing Cuba as a malignant actor. We condemn, in the strongest terms, this executive order and the broader war on Cuba.
To justify further U.S. lawlessness, the executive order explicitly frames Cuba’s independent foreign policy as a hostile act. The attack on Cuba is not isolated but part of a broader hybrid war targeting Venezuela and Nicaragua, aiming to dismantle any successful example of resistance or authentic regional integration, both of which Cuba has played a heroic role in advancing on behalf of the people of Our Americas. The overarching U.S. objective is the systematic destruction of the declared “Zone of Peace” in Latin America & the Caribbean through full spectrum dominance in the hemisphere. This escalation will lead directly to more economic misery in Cuba, conflict in that country and throughout the region, and destruction of any semblance of popular sovereignty within nations and non-coercive relationships between them.
The timing is critical, as this escalation occurs amidst a demonstrable lack of consensus within CELAC, highlighting how U.S. neocolonial influence actively fractures regional solidarity to enable such attacks. The recent contention over the concept of a ‘Zone of Peace’, which has until 2025 been unanimously accepted by all CELAC members in theory (if not in practice), has been a direct political and ideological gift to U.S.-led imperialism. Trinidad & Tobago’s Prime Minister’s abdication of the concept of a Zone of Peace is a direct result of that government’s decision to serve as a neocolonial puppet in the region, being weaponized against revolutionary governments and regional integration based in sovereignty and solidarity.
2026 also marks the centennial of Fidel Castro, whose leadership was defined by the “Battle of Ideas” against imperialism. Today, we see the idea of “peace” being co-opted and corrupted by U.S.-led empire to further military domination, economic control, and political subjugation. This ideological struggle is material as well, as Cuba has long played a role in supporting true, just peace throughout the region and the world – most notably and recently in Colombia.
Fighting against U.S.-led imperialism, militarism, and genocidal acceleration means struggling ferociously to support the Cuban Revolution and the development of a Zone of Peace that links revolutionary national liberation and grassroots peoples’ struggles. Through the Campaign for a Zone of Peace in Our Americas and the accompanying U.S./NATO Out of Our Americas Network, we are attempting to support the grassroots coordination and organized resistance that is required to make this aspiration a reality.
Long Live the Cuban Revolution!
Make Our Americas a Zone of Peace!
Black Alliance for Peace & Diaspora Pa’lante Collective
En el aniversario de la declaración de una Zona de Paz, Estados Unidos intensifica su sangriento ataque contra el pueblo cubano y su revolución
30 de enero de 2026 – El 29 de enero, en el 12.º aniversario de la declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz por parte de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) en La Habana, Cuba, Estados Unidos intensificó drásticamente su guerra económica y política contra Cuba. Estados Unidos emitió un decreto ejecutivo en el que declaraba a Cuba una “amenaza inusual y extraordinaria”, empleando una conocida estrategia propagandística que vincula implacablemente a la nación insular con grupos designados como “terroristas”, como Hamás y Hezbolá, y adversarios geopolíticos como China y Rusia. Esta retórica, que refleja las narrativas deshumanizadoras utilizadas contra Venezuela e Irán, tiene como objetivo fabricar el consentimiento para la agresión al presentar a Cuba como un actor maligno. Condenamos enérgicamente esta orden ejecutiva y la guerra más amplia contra Cuba.
Para justificar una mayor ilegalidad por parte de Estados Unidos, la orden ejecutiva enmarca explícitamente la política exterior independiente de Cuba como un acto hostil. El ataque contra Cuba no es un caso aislado, sino parte de una guerra híbrida más amplia dirigida contra Venezuela y Nicaragua, con el objetivo de desmantelar cualquier ejemplo exitoso de resistencia o auténtica integración regional, en cuya promoción Cuba ha desempeñado un papel heroico en nombre de los pueblos de Nuestra América. El objetivo general de EE.UU. es la destrucción sistemática de la declarada “Zona de Paz” en América Latina y el Caribe mediante el dominio total del hemisferio. Esta escalada conducirá directamente a una mayor miseria económica en Cuba, a conflictos en ese país y en toda la región, y a la destrucción de cualquier atisbo de soberanía popular dentro de las naciones y de relaciones no coercitivas entre ellas.
El momento es crítico, ya que esta escalada se produce en medio de una evidente falta de consenso dentro de la CELAC, lo que pone de relieve cómo la influencia neocolonial de Estados Unidos fractura activamente la solidaridad regional para permitir tales ataques. La reciente controversia sobre el concepto de Zona de Paz, que hasta 2025 ha sido aceptado unánimemente por todos los miembros de la CELAC en teoría (si no en la práctica), ha sido un regalo político e ideológico directo para el imperialismo liderado por Estados Unidos. La renuncia del primer ministro de Trinidad y Tobago al concepto de Zona de Paz es el resultado directo de la decisión de ese gobierno de actuar como títere neocolonial en la región, siendo utilizado como arma contra los gobiernos revolucionarios y la integración regional basada en la soberanía y la solidaridad.
El año 2026 también marca el centenario de Fidel Castro, cuyo liderazgo se definió por la “Batalla de Ideas” contra el imperialismo. Hoy en día, vemos cómo la idea de “paz” es cooptada y corrompida por el imperio liderado por EE.UU para promover la dominación militar, el control económico y la subyugación política. Esta lucha ideológica también es material, ya que Cuba ha desempeñado durante mucho tiempo un papel en el apoyo a una paz verdadera y justa en toda la región y el mundo, sobre todo y más recientemente en Colombia.
Luchar contra el imperialismo, el militarismo y la aceleración genocida liderados por Estados Unidos significa luchar ferozmente para apoyar la Revolución Cubana y el desarrollo de una Zona de Paz que vincule la liberación nacional revolucionaria y las luchas populares de base. A través de la Campaña por una Zona de Paz en Nuestra América y la red que la acompaña, La Red EE.UU/OTAN Fuera de Nuestra América, estamos tratando de apoyar la coordinación de base y la resistencia organizada que se requiere para hacer realidad esta aspiración.
¡Viva la Revolución Cubana!
¡Hagamos de Nuestra América una Zona de Paz!
Black Alliance for Peace y Diaspora Pa’lante Collective
source: BAP
